Historia del Amaranto Print E-mail
Thursday, 09 March 2006 14:08
El amaranto jugó un papel de gran importancia en la alimentación básica de los pueblos precolombinos. Después de la conquista, el cultivo del amaranto fue prohibido y su consumo prácticamente quedó erradicado, debido  a la fuerte connotación pagano-religiosa de esta extraordinaria planta, hoy considerada “el mejor alimento de origen vegetal para consumo humano”.

El “Redescubrimiento” del Amaranto:
Un Logro Científico del Siglo XX 

Antes de la Conquista 

ImageHace más de 500 años, antes que se llevara a cabo la conquista, el grano de amaranto constituía uno de los elementos básicos de la oferta nutricional de los habitantes de Mesoamérica, compitiendo en importancia con el maíz y el frijol. A partir de la información recogida en los diversos códices y por lo que se desprende de los vestigios antropológicos estudiados, se sabe ahora que existieron miles de hectáreas dedicadas al cultivo del amaranto, en las que florecían a plenitud las hermosas plantas, altas, coloridas y vistosas, que nuestros antepasados Mexicas llamaban “huauhtli”.

Según los indicios existentes,  cada año las 17 provincias sojuzgadas por el Emperador Moctezuma, enviaban a éste como tributo a la Gran Tenochtitlán más de 20,000 toneladas de grano de amaranto, de lo que se puede colegir que este grano llegó a representar un verdadero elemento de comercio, con gran valor de cambio.

ImageEl amaranto era, por lo tanto, un alimento de gran consumo y altamente apreciado. A la vez, los indígenas le atribuían propiedades vigorizantes, afrodisíacas y hasta esotéricas, considerándolo una semilla sagrada, la cual utilizaban en los rituales de sus ceremonias religiosas politeístas.

En estas ocasiones especiales, el amaranto, molido o tostado, se mezclaba con miel de maguey y la pasta resultante se utilizaba para modelar figurillas de animales, guerreros, elementos de la naturaleza o de la vida cotidiana y, por supuesto, deidades como el Dios de la guerra, Huitzilopochtli. Al finalizar la ceremonia de culto, las figurillas eran cortadas y repartidas entre los asistentes, quienes las comían.

Como se sabe, los conquistadores decidieron imponer su visión religiosa a toda costa, condenando y destruyendo todo elemento reminiscente de los ritos paganos indígenas.

Esto determinó que el amaranto resultara “satanizado” y su cultivo, posesión y consumo quedaran totalmente prohibidos en tiempos de la colonia. Esta situación prevaleció durante siglos y la consecuencia fue la desaparición tácita del amaranto.  Sólo sobrevivieron pequeñas áreas de cultivo en zonas montañosas e inaccesibles de México y Sudamérica (Región Andina). Los cultivos de maíz y frijol, ambos domesticados en Mesoamérica, tuvieron un desarrollo acelerado hasta llegar a convertirse en alimentos básicos para el mundo.  En tanto, el amaranto quedó prácticamente en el olvido.. 

El Redescubrimiento

La difusión mundial de los beneficios nutricionales propios del amaranto ha tenido lugar hasta bien avanzado el siglo XX, una vez que la ciencia, apoyada en recursos tecnológicos de vanguardia,  ha demostrado su extraordinario valor nutricional, particularmente en lo que se refiere al aporte proteico, lo que consecuentemente ha dado lugar a un auge en el cultivo de amaranto en diversos países.

En términos generales se puede decir que hoy en día la mayor parte de la población mundial recibe el grueso de sus proteínas y calorías a partir de 20 especies vegetales, entre las cuales destacan cereales como el trigo, arroz, mijo, y sorgo, tubérculos como la papa, camote y casaba. leguminosas y oleaginosas como el frijol, cacahuate y soya y además caña de azúcar, betabel y plátano. Estas plantas constituyen la diferencia entre una buena nutrición y la hambruna. En realidad, al menos teóricamente, constituyen una diversidad bastante limitada como para resolver el problema que plantea una buena nutrición.

ImageEl crecimiento acelerado de la población y la escasez de alimentos han impulsado al hombre a buscar alternativas viables y con potencial nutricional suficiente para solucionar el problema alimentario. En ese contexto, en el Congreso Mundial convocado en 1979 por la Academia de Ciencias de los Estados Unidos y la Organización de Alimentación y Agricultura (FAO) de la Organización de las  Naciones Unidas (ONU), el amaranto fue señalado como uno de los cultivos con mayor potencial para la explotación económica y nutricional a gran escala.

La Academia de Ciencias de los Estados Unidos incluyó al amaranto en la lista de las 23 plantas que pueden ser usadas para mejorar la nutrición y la calidad de vida de las personas en zonas tropicales. 

A partir de entonces se han realizado exhaustivas investigaciones sobre el cultivo, confirmando su enorme potencial como fuente de alimento de alta calidad. A la cabeza de estas investigaciones se encuentran tres eminentes científicos mexicanos, cada uno de ellos ganador del Premio Nacional de Ciencias:

Dr. Alfredo Sánchez Marroquín*

Dr. Jorge Soriano

Dr. Octavio Paredes

*Director Técnico de SMPA (q.e.p.d.)

Last Updated ( Monday, 18 September 2006 09:47 )